
Todo fue fatal, pero me negué a morir.
cardioversión
Perdona. Nunca había estado en la postura de no querer que me quisieran. Perdona por desafiar tu corazón y cerrarme a la esperanza, y cerrarme al cariño sincero, y cerrarme a que me abrazaras. Pero es que soy un caso perdido. Perdona por no mirar tus ojitos de la forma en que tú volteas conmigo. Perdona por no ajustarme el corazón para que lata a tu compás y que mi mano alcance las tuyas. Ni yo sé qué quiero. Perdona que sea un mar de dudas y una tormenta de misterios, pero es que me he lastimado tanto. Perdona por llevar aún las incertidumbres y el emblema de que todos saben lastimar, sobretodo yo, y a la menor provocación salgo corriendo. Perdona que no sé quedarme. Son demasiadas cuestiones a tratar en terapia y fantasmas con los que luchar una noche a espada limpia. Perdona porque me has querido y no lo siento igual. Perdona por creer que no merezco que lo sientas, pero no culpa tuya, son mis arritmias y mi corazón tan desajustado que sólo sabe hacer taquicardia a la menor emoción, y sentir que todo es culpa mía. Perdona por no saber cardiovertirme, por solo saber afligirme; perdona por no quererte igual.
Clara Ajc
Esta noche miro al cielo y solo tengo un deseo: donde quiera que estés, no te olvides jamás de mí, que yo aquí encuentro en todo, un motivo que me recuerda a ti.
Ya no tengo tantas energías para salvar vínculos..
“Que maravilla cuando todo fluye, cuando la vergüenza huye y el placer la sustituye.”— Shotta (via miran-pero-van-ciegos)
una de las primeras cosas que observo en las personas son las manos. y es porque con ellas hacemos prácticamente todo: agarramos cosas, escribimos, acariciamos.
me parece muy relevante averiguar la textura de cada mano única, experimentar tacto particular.
están diseñadas de manera perfecta. me encanta que mis dedos entren perfectamente en el espacio entre los dedos de otra persona cuando nuestras manos se entrelazan, intentando unir e intercambiar temperaturas corporales y suavidad.